Estamos en París. Parada de camino a Alemania. La caravana aparcada, un café malísimo, y Raquel dormida en el asiento de al lado. Y yo aquí, un poco nervioso, pensando que en un par de días voy a ver en directo a Tony Robbins. Suena tonto a mi edad, pero es así. Llevo desde los veinte años esperando esto. Porque con veinte años me leí Poder sin límites. El primero. Y de todo lo que había ahí dentro, hubo una idea que me reventó la cabeza: | Que la forma en que te hablas por dentro decide lo que puedes hacer por fuera. |
Eso es PNL, básicamente. Que no nos limita la realidad: nos limita lo que nos contamos sobre ella. Las palabras que usas contigo, lo que das por hecho de ti mismo, esa voz que llevas puesta y que ni escuchas de tanto oírla. Yo, con veinte años y bastante perdido, entendí ahí que buena parte de mi techo me lo estaba poniendo yo. Por dentro. Sin darme cuenta. Y desde ese día no he parado. Se me convirtió en una obsesión, sinceramente. Libros, formaciones, eventos, profesionales. Entender cómo nos limitamos por dentro y, sobre todo, cómo se sale de ahí. Veinte años dándole vueltas a lo mismo. Y todo eso —lo que he aprendido, lo que me ha funcionado y lo que no— es exactamente lo que hay detrás de lo que te voy a contar el 14 de octubre. Ahora seguimos ruta. Te escribo desde Alemania. Álvaro |